
¿Qué son las gafas inteligentes?
Las gafas inteligentes, o smart glasses, son dispositivos portátiles que funcionan como pequeños ordenadores, diseñados para llevarse sobre los ojos. Equipadas con procesadores, sensores y capacidades de conexión inalámbrica, estas gafas permiten visualizar contenidos en sus lentes, incluyendo realidad virtual, aumentada y mixta. Los usuarios pueden interactuar con su entorno, recibir llamadas, ver contenidos multimedia, tomar fotos, grabar vídeos, retransmitir en directo y subir contenidos a redes sociales.
Dependiendo del modelo, algunas funciones pueden variar. Por ejemplo, las gafas inteligentes Ray-Ban Meta se conectan al smartphone vía Bluetooth, mientras que las Apple Vision Pro no requieren conexión a un iPhone para funcionar, aunque pueden conectarse a estos y a ordenadores Mac.
Componentes comunes de las gafas inteligentes:
- CPU similar a la de los smartphones.
- Receptor GPS.
- Altavoz y micrófono.
- Cámara de fotos y vídeo.
- Sensores y giroscopios para captar movimientos y orientación del usuario.
- Vidrio inteligente para superponer información en el campo de visión.
- Conexiones WiFi y Bluetooth.
Para el Supervisor Europeo de Protección de Datos, las gafas inteligentes son parte del IoT (Internet de las Cosas), específicamente dentro de la categoría de «wearables», dispositivos que se llevan puestos y facilitan la comunicación entre humanos y máquinas.
¿Qué datos pueden recopilar las gafas inteligentes?
Las gafas inteligentes pueden recopilar diversos datos personales del usuario y de terceros, incluyendo:
- Imágenes y vídeos del entorno.
- Localización del usuario.
- Voz mediante comandos de voz.
- Metadatos de otros dispositivos conectados.
- Audio del usuario y de terceros.
- Datos biométricos como patrones faciales.
- Información personal para crear cuentas de usuario (nombre, email, etc.).
Aunque no todos los modelos recopilan todos estos datos, la capacidad de grabar y tomar fotos es común en la mayoría, lo que plantea preocupaciones sobre la privacidad.
Riesgos para la privacidad de las gafas inteligentes
Los riesgos para la privacidad incluyen:
- Falta de control sobre los datos recopilados y su uso, afectando tanto a usuarios como a terceros.
- Uso de datos con fines diferentes a los previstos inicialmente.
- Elaboración de perfiles de usuarios detallados, facilitando análisis de comportamiento.
- Dificultad para que el usuario permanezca anónimo.
- Tratamiento de datos biométricos, que requieren consentimiento expreso.
- Posibilidad de uso por autoridades para identificación, como ya ocurre en China.
- Invasión de privacidad al grabar sin que las personas sean conscientes.
Cómo pueden las gafas inteligentes proteger la privacidad
Para proteger la privacidad, fabricantes y usuarios deben cumplir con las siguientes medidas conforme al RGPD:
- Aplicar el principio de minimización de datos.
- Adoptar medidas para garantizar la calidad y seguridad de los datos.
- Implementar la protección de datos desde el diseño y por defecto.
- Informar claramente sobre el tratamiento de datos.
- Dar control al usuario sobre la publicación de contenidos.
- Realizar evaluaciones de impacto sobre la protección de datos.
- Proteger los dispositivos contra hacking.
- Notificar brechas de seguridad y actualizaciones necesarias.
- Hacer más visibles las señales de grabación o toma de fotos.
En resumen, las gafas inteligentes presentan riesgos para la privacidad, lo que exige que los fabricantes sean proactivos en la aplicación de medidas de protección y cumplimiento del RGPD, especialmente en la UE. Los usuarios también deben informarse sobre los datos que recopilan estos dispositivos y respetar la privacidad de los demás al utilizarlos y compartir contenidos en redes sociales.


